Francia 0-2 México

Cuauhtemoc Blanco, para muchos un jugador que con 37 años lleva dos mundiales sobrándole al fútbol internacional mexicano, dió una muestra de lo que es capaz a esta altura de su carrera y bofeteando en la boca a críticos (como yo), tomó el balón en sus manos, se puso frente a él y mandó a la poderosa selección francesa de vuelta a su casa por la puerta pequeña.

El primer gol había sido obra del nuevo jugador del Manchester United, J. Hernández. Ahora sólo un milagro o una mega-carambola mantendrá a Francia en este Mundial. Si Francia había llegado a Sudáfrica con ayuda arbitral, los galos se irán por donde habían llegado.
La justicia en el fútbol, a veces, aparece.
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