El árbitro Anthony Taylor expulsó el sábado a José Mourinho faltando unos veinte minutos del final del partido entre Chelsea y Cardiff debido a que estaba muy enfadado por las tácticas de su rival para perder tiempo.
El entrenador portugués tiene tiempo hasta este jueves para responder a dicha acusación. Ha tenido ayer una oportunidad, pero se negó a cambiar su postura. Esto fue cuando en conferencia de prensa habló en la previa del partido de Liga de Campeones de los "blues" ante el Schalke 04 alemán.
"Si hubiera estado en ese partido y hubiera pagado mi entrada, habría estado preocupado por el hecho de que el balón estuvo fuera o parado todo el tiempo y que cada vez que nuestro oponente tenía que devolver el balón al campo tardaba un mínimo de 21,5 segundos", dijo.
"Eso es tirar el dinero. ¿Pagas tu entrada y todo el rato el partido se para y tienes que esperar como medio minuto? Cuando multiplicas eso por el número de veces que se paró el partido, pagas por 90 minutos pero ves 55 o 60".
Independientemente del incidente, Chelsea ganó 4-1 y nadie espera que el portugués se disculpe.




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